Seguros paramétricos: La opción para agricultores afectados por la sequía

  • Las pólizas están principalmente asociadas a riesgos climáticos y no es necesario acreditar daños materiales para cobrarlas, lo que permite que el pago se haga de forma más rápida.

El cambio climático está generando estragos a nivel mundial. Según estimaciones de la ONU, en 2025 1.800 millones de personas vivirán en regiones con escasez de agua. Tan solo 5 años después, en 2030, prácticamente la mitad de la población habitaría zonas con estrés hídrico. El aumento de las temperaturas generaría una crisis ambiental, social y económica.

Si bien aún hay tiempo para actuar, en la actualidad el panorama no parece demasiado alentador. En Chile, al menos, la zona central se ha visto sacudida por una sequía que solo es comparable a lo ocurrido a fines de los 60. El gobierno ya declaró a las regiones de Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, El Maule y Metropolitana como zonas de escasez hídrica. La falta de agua ha provocado millonarias pérdidas en los cultivos, así como también masivas muertes en el ganado. La industria agrícola se enfrenta a un desafío de connotaciones catastróficas.

En la actualidad en Chile una de las coberturas que incorpora el seguro agrícola es el de las sequías. Sin embargo, la póliza no cubre los riesgos de frutales, como los que pueden sufrir las peras, manzanas, uvas, nogales, arándanos, frambuesas, entre otros. Dado lo anterior, existe solo un instrumento que hoy permiten amortiguar los efectos económicos causados por la escasez hídrica en las frutas, se trata de los seguros paramétricos.

“Los seguros paramétricos corresponden a una modalidad en la cual los aseguradores pagan sumas previamente acordadas cuando se cumplen ciertos parámetros y/o condiciones pactadas entre el cliente y los aseguradores”, explica Hans Jahr, gerente de Placement de la corredora de seguros y reaseguros Gallagher Chile. Según explica, esta modalidad cuenta con varias ventajas a la hora de cubrir riesgos climáticos ya que el cálculo de las indemnizaciones es objetivo, pues se basa en la selección de parámetros. “En este tipo de seguros las indemnizaciones se pagan sin peritaje ni demostración de daños, siempre y cuando se cumpla el parámetro estipulado en la póliza y esté respaldado por la entidad correspondiente, ya que no se necesita evaluar las pérdidas tras el siniestro. En general, tienen un costo más elevado a los seguros tradicionales”, asegura.

A modo de ejemplo, Jahr agrega que “si un agricultor contrata el seguro y quiere que se le indemnice cuando las temperaturas, precipitaciones, vientos, caudales de rio o radiación solar, entre otros; superen los parámetros establecidos, recibirá su pago, aunque sus cosechas no hayan sufrido daños”.

En Centroamérica y el Caribe la experiencia con seguros paramétricos data, por lo menos, desde 2007. A contar de esa fecha existe el Caribbean Catastrophe Risk Insurance Facility (CCRIF), mecanismo que agrupa los riesgos catastróficos de varios países y que ofrece cobertura contra terremotos, ciclones tropicales y excesos de lluvias a los gobiernos de la región. El CCRIF permite que los estados que se enfrentan a catástrofes naturales puedan obtener un pago rápido y así financiar una respuesta inicial a los desastres.

En 12 años de existencia del CCRIF, se han realizado pagos por huracanes, terremotos y exceso de lluvias a 13 gobiernos por más de 120 millones de dólares. En 2017, los gobiernos centroamericanos debieron recurrir a este tipo de seguros tras los devastadores efectos que dejaron los Huracanes Irma y María.

“La experiencia en los países de Centroamérica ha sido exitosa, ya que han demostrado que los seguros paramétricos son una herramienta que le puede ser muy útil tanto al sector privado como a los gobiernos”, concluye Jahr.