¿Seremos más felices trabajando 5 horas menos a la semana?

  • Mario Schilling, autor del libro “Mejor llama a Sócrates: cuando ir al psicólogo no es tu solución”, argumentó que la reducción del horario de trabajo no dice relación directa con la felicidad, como sí lo hace el abandono de ciertos hábitos que atentan contra nuestra dicha de vivir.

El proyecto de disminución de la jornada laboral de 45 a 40 horas propuesto recientemente por la diputada comunista, Camila Vallejo, ha generado una intensa discusión entre economistas, políticos y abogados, siendo el principal argumento de sus simpatizantes un mejor equilibrio entre la vida familiar y el trabajo, así como diversas patologías como ansiedad, depresión, estrés e insomnio que generan las largas jornadas laborales en nuestro país.

Asimismo, a partir de los estudios que afirman que Chile es el quinto país de la OCDE donde más se trabaja, sus impulsores afirman que una reducción moderada de la jornada traería como consecuencia una mejora del bienestar social y personal.

Sin embargo, para Mario Schilling, autor del libro “Mejor llama a Sócrates: cuando ir al psicólogo no es tu solución” (Amazon, 2019), la felicidad no tiene que ver directamente con la jornada laboral ni con los hechos exteriores al hombre, sino que con “su mundo interior y en particular cómo interpreta la realidad o cómo califica aquello que le ocurre”.

“Debemos familiarizarnos con que ciertas formas de pensar nos conducen a la infelicidad sin mayor esfuerzo. No sólo arruinamos nuestra paz interior, sino que también generamos infelicidad para el resto de las personas que nos rodea. De ahí la urgencia de conocer estos razonamientos internos que generan emociones negativas tales como tristeza, rabia, resentimiento, envidia, angustia, entre otras”, explicó.

Según Schilling, el camino hacia la felicidad parte cuando logramos identificar nuestros pensamientos destructores, dentro de los que se cuentan “la perspectiva perfeccionista que se queja de todo y de todos; la visión pesimista imagina y razona desde lo malo a lo peor; la tendencia a condenar al resto por sus defectos o a sí mismo; el que repite como loro las ideas ajenas; el que se niega a darse oportunidades en la vida; el que en forma enfermiza se perturba a sí mismo; el que manipula o el que se cree dueño de la verdad”.

¿Entonces, dónde está la felicidad basada en las 40 horas semanales? “No lo está”, asegura el abogado y periodista. “La única forma de ser felices es abandonando todos los pensamientos que generan infelicidad y las afirmaciones basadas en el miedo, para solo entonces dar paso a lo nuevo”.