Estas son las claves para enfrentar el peak de enfermedades respiratorias

En julio suele darse el momento de mayores consultas por infecciones respiratorias agudas. ¿A qué síntomas debemos estar atentos y qué medidas preventivas podemos tomar? Expertos dan sus recomendaciones.

Llegaron las bajas temperaturas y eso, junto al aumento del virus circulante y la alta contaminación, son la triada perfecta para el incremento de las consultas y hospitalizaciones por cuadros respiratorios, especialmente entre los menores de 1 año y mayores de 65.

En este escenario, ¿a qué síntomas debemos estar atentos en niños y adultos?

La Directora de Kinesiología de la Universidad Bernardo O`Higgins, Lizet Osorio, advierte que en niños menores de 1 año es importante considerar: presencia de fiebre, dificultad respiratoria (si se le unden las costillas o respira ruidosamente), pérdida de apetito y respiración más rapido de lo habitual. Si se detectan esas condiciones, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia. En el caso de mayores de 1 año, si la fiebre persiste por más de 48 horas, está decaido, deja de jugar y pierde ganas de comer o le cuesta respirar, es hora de visitar al médico. En mayores de 65, en tanto, la tos con expectoración, decaimiento, menor apetito, confusión, delirio o dolor tipo puntada, son señales de alerta.

 Por eso, siempre es conveniente tomar medidas preventivas.

La principal es la vacunación contra la influenza, ya que genera un efecto protector individual y colectivo. “Dentro del hogar, específicamente,  se debe evitar fumar, calefaccionar con combustibles de biomasa (carbón, leña, otros) y usar estufas o calefactores que generen importante contaminación intramuro”, señala Osorio, añadiendo “el lavado de manos es fundamental y no recibir visitas de personas ya enfermas, principalmente si dentro de la casa hay menores de edad y adultos mayores”.

Y a la hora de salir, las recomendaciones son no concurrir a lugares muy congestionados de personas, utilizar siempre un pañuelo desechable para estornudar o expectorar, taparse con el antebrazo al momento de toser, cubrirse boca-nariz con un pañuelo o bufanda, “con la finalidad de no inhalar aire muy frío que en ciertas personas podría generar obstrucción bronquial”, destaca la Directora de Kinesiología.

Para Osorio, la alimentación también puede contribuir a fortalecer las defensas. Para eso es clave la ingesta de Vitamina C, que “ayuda a contener resfríos y se encuentra en frutas como el pomelo, kiwi y la naranja”.

Ya lo sabes, este invierno toma las precauciones y evita esos molestos resfríos.